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Miércoles, 23 de mayo de 2018
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APUNTE LEGO

70 años del Congreso de La Haya

800 delegados sentaron en 1948 las bases de una unificación europea basada en los Derechos Humanos y cesiones de soberanía nacional para compartirla


apuntelego.es

JULIO MIRAVALLS
24 de abril de 2018

De conmemoración en conmemoración, del 7 al 11 de mayo Europa tiene otro hito para recordar. Se cumplirán 70 años de un acontecimiento que para la mayoría de los españoles es absolutamente desconocido: el Congreso de La Haya.

Ni a los que fuimos al cole en tiempos de Franco nos hablaron jamás de ello, (que no fue sino otro contubernio ajeno a España, con una mínima representación de desafectos, encabezada por Salvador de Madariaga, con el socialista Indalecio Prieto a su lado), ni a los que lo hicieron después les llegaron ecos. Pero aquel Congreso de La Haya fue el acto que engendró lo que luego sería la Unión Europea, pasando por la fase embrionaria de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA, Tratado de París, 1951, con Francia, Alemania, Italia y el Benelux), y el alumbramiento en el Tratado de Roma (25 de marzo de 1957), con los mismos seis países protagonistas de la CECA.

En el Congreso de La Haya, en 1948, con las heridas de la guerra todavía supurando por Europa, ocho centenares de delegados sentaron las bases, explica Eugenio Nasarre, «para la unificación europea, con la sugerencia de establecer una Carta de los Derechos Humanos y un Tribunal para garantizarlos». El Tribunal de La Haya.

En las resoluciones de aquel congreso ignorado -para los españoles- se sentaron también las bases, dice Nasarre, de lo que hoy son «los cinco pilares de la Unión Europea: la defensa de la democracia liberal; el modelo económico basado en la economía social de mercado; la democracia social y solidaria, que trata de que nadie se quede atrás; el imperio de la Ley y la comunidad de Derecho; y la cesión parcial de soberanía de las naciones compartirla y ejercerla en común».

Unos conceptos que se completan, en el desarrollo de esa «economía social de mercado, inspirada en el modelo alemán con origen en el Círculo de Friburgo, como alternativa a las economías planificadas», refiere Mariam Camarero, «con las libertades de circulación de personas, capitales, bienes y servicios, la libertad de mercado y de competencia, que generan cohesión, igualdad de derechos y oportunidades, en busca de prosperidad para todos».

Nasarre, presidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo, hizo los honores este lunes en la sede de la Comisión Europea en Madrid para la presentación de un libro que toma como punto de partida el Congreso de La Haya, para hablar de 'Europa como tarea'. Se trata de un compendio de artículos elaborados por 35 autores, en busca de cómo arreglar Europa, aunque el secretario de Estado para Asuntos Europeos, Jorge Toledo, asegura tajante que no hay que arreglar nada, sino seguir evolucionando: «La Unión Europea ha resistido muy bien las crisis, porque la idea europea es muy fuerte políticamente».

«La crisis económica es una fábrica de populistas», añade Toledo. «Hay que considerar el conservadurismo de las sociedades, la resistencia al cambio, y que hemos pasado recientemente por cuatro grandes crisis: la del euro, la de los refugiados, el Brexit y el terrorismo internacional. Pero el Brexit, que es una crisis existencial que provocó el pánico a la imitación por otros, ha servido paradójicamente para que la gente empezase a ver que 'fuera hace mucho frío'. Esto es como respirar: sólo te acuerdas del aire cuando te lo quitan. La UE es como el aire. Y el Brexit ha hecho ver que la alternativa es mucho peor».

El libro presentado este lunes nace, sin embargo, «de la agridulce sensación de ver que en las celebraciones [el pasado año] de los 60 años del Tratado de Roma, en la capital italiana había cuatro manifestaciones. Dos a favor de la UE y dos en contra», explica Nasarre. «Y luego se produjeron las catastróficas elecciones italianas», en las que se impusieron las ideas populistas, euroescépticas y antieuropeas.

Nasarre recuerda que en La Haya se expresó con rotundidad la idea de que «ya es hora de que las naciones de Europa transfieran algunas de sus competencias soberanas para ejercerlas en común», que es exactamente lo contrario de lo que buscan los nacionalismos, con el ex premier británico Winston Churchill convertido en paladín de la idea europeísta.

«La crisis ha revitalizado a los enemigos del proyecto europeo, que son enemigos de la libertad, a los que llamamos populismos o nacionalismos y hay que combatirlos con inteligencia y tesón». Como contrapartida, Toledo subraya que, en Francia, pese a ser territorio fértil para los euroescépticos durante años, «Macron ha ganado la presidencia con un programa, por primera vez, pro-europeo».

Añade Juergen Foecking, director de la representación de la CE en España (aunque en realidad fueron sus palabras las que abrieron el acto) que «Europa no es infalible, pero de los errores hay que aprender, aguantar las críticas y volver al optimismo».

Mientras, en el libro (editado por Marcial Pons) se habla de presente, futuro y pasado europeo, incluyendo las resoluciones del Congreso de La Haya, que por primera vez han sido traducidas al español, para tomar referencia directa de cómo «nació el proyecto europeo», contando con el impulso de los políticos que apenas tres años antes dirimieron una cruel contienda y, como subraya Araceli Mangas, «con el aliento de los ciudadanos».